¿Sabías que cerca del 90% de los niños que mueren por atragantamiento tienen menos de cuatro años? Esto es porque sus vías respiratorias son pequeñas y fácilmente pueden quedar bloqueadas. Casi cualquier alimento puede causarles atragantamientos. Además, todavía están aprendiendo cómo masticar y con frecuencia se tragan los alimentos enteros.

Sigue estas sugerencias que te ayudarán a disminuir al máximo este riesgo es tu estancia infantil.

Los alimentos más peligrosos para niños

Son aquellos con forma redonda, tubular, pequeños, duros, gruesos y pegajosos, lisos, resbalosos, que puedan resbalar fácilmente a su garganta antes de ser masticados; o fácilmente moldeados para adherirse a las vías respiratorias.

Estos alimentos son:

  • Uvas
  • Cerezas
  • Bolitas de cualquier fruta
  • Jitomate cereza
  • Trozos enteros de fruta enlatada
  • Salchichas
  • Palitos de queso
  • Queso Oaxaca
  • Cacahuate
  • Nueces
  • Frijoles
  • Trozos pequeños de verduras crudas
  • Granos de maíz enteros
  • Trozos grandes de carne
  • Pescado con huesos
  • Bombones
  • Golosinas o gomitas duras o redondas
  • Palomitas de maíz

Recomendaciones para cocinar alimentos seguros

Los alimentos deben servirse en tamaños, formas y texturas adecuados. Evita porciones que sean del ancho de una moneda de un peso, lo cual es aproximadamente el tamaño de la garganta de un niño pequeño.

No necesariamente tienes que modificar el menú que usualmente preparas, sigue estos consejos para hacer que los alimentos sean opciones seguras.

  • Corta los alimentos blandos en rebanadas. Los alimentos como salchichas, zanahorias, apio o dedos de queso, puedes servirlos en tiras cortas en lugar de trozos redondos.
  • Muele la carne, el pollo y otros alimentos duros.
  • Quita las semillas y cáscaras de las frutas.
  • Corta las uvas, cerezas, por la mitad, y luego en trozos más pequeños.
  • Ralla o rebane finamente los quesos.
  • Unta la crema de cacahuate en las galletas. Evita las cremas con trozos de cacahuate u otras semillas.

Es importante que siempre que los niños estén comiendo haya supervisión.

Evita que durante la comida los niños se distraigan, rían, platiquen o quieran levantarse bruscamente a jugar.

Las comidas deben realizarse en un lugar tranquilo lejos del ruido y de las distracciones, tales como el televisor, la música alta y las actividades.

Recuerda la importancia de enseñar a los niños a comer despacio y a masticar completamente antes de tragar.

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